El libro se divide en dos historias y a mí me parece que es un truco por parte del autor para mantener la intriga y curiosidad del lector puesto que a pesar de tener ambas historias sentido propio no descubrimos su relación hasta el final del libro.
En la primera parte, nos situamos en Londres, donde Sherlock Holmes es atrído por un mensaje cifrado hacia un nuevo caso fuera de la ciudad, que directamente se relacionaba con su enemigo por excelencia y por eso captó su atención. Poco a poco, Watson nos narra con minucioso detalle los avances del caso, que hacen que los detectives se muevan al escenario del crimen por su peculiaridad.
Sherlock Holmes, muy atento, va desenmarañando el caso hasta llegar a la conclusión de que el "asesinado" estaba vivo y escondido en su propia casa.
En la segunda parte, el señor de la casa y supuesto difunto aclara a todos su situación y nos cuenta el porqué decidió simular su muerte llevándonos al pasado, su pasado.

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